Nuevo rifirrafe entre los opositores de Lafarge y la cementera.

http://www.lavanguardia.com/local/sabadell/20141028/54418196258/nuevo-rifirrafe-opositores-lafarge-cementera.html

La empresa expresa su “estupor” por una conferencia sobre ftalatos y cáncer organizada por los vecinos y considera que provoca “alarmismo irresponsable” | La Plataforma Anti Incineració exige el cierre de la planta y recuerda que el TSJC anuló su licencia ambiental en 2013 | El Ayuntamiento pide a la Generalitat que verifique los datos del conferenciante

Sabadell – Vallès | 28/10/2014 – 00:10h | Última actualización: 28/10/2014 – 08:18h

Nuevo rifirrafe entre los opositores de Lafarge y la cementera

La cementera de Lafarge en Montcada i Reixac en una foto de archivo LV

Norma Vidal Montcada i Reixac

Nuevo episodio en el rifirrafe entre los vecinos y la cementera LaFarge en Montcada i Reixac. El motivo: un estudio hecho público la semana pasada que atribuye a la compañía un contaminante que se asocia a varios tipos de cáncer. La multinacional ha respondido a esta información recordando que cumple con los permisos medioambientales necesarios para operar y ha advertido que el sector cementero “no elabora ni usa ftalatos“. Esta sustancia es precisamente la que ha reavivado la polémica. La semana pasada el catedrático de la Universidad de Granada, Nicolás Olea, reveló que los datos del Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes muestran que en 2012 la empresa emitió 29 kilos de este contaminante. Ante esto, los vecinos de Can Sant Joan de Montcada critican que “se antepongan los intereses económicos a la salud de las personas” y exigen, por enésima vez, el cierre de la planta.

Los responsables de la cementera LaFarge han manifestado su “estupor” ante las declaraciones del académico, que desde su punto de vista “generan un alarmismo injustificado e irresponsable”. En este sentido han advertido que el ‘ftalato bis’ puede entrar en el medio ambiente “mediante emisiones desde industrias que elaboran o usan esta sustancia y el sector cementero no elabora ni usa esta sustancia”.

Por lo que respecta al Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contamienantes (PRTR), remarcan que al no tratarse de un contaminante reconocido del sector cementero, para calcular sus emisiones se realiza una estimación a través de las guías publicadas por el Ministerio, lo que califican como una “medición experimental”.

Señalan también que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no considera los ftalatos como un cancerígeno probado y que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) califica este elemento como “no clasificable en cuanto a carcinogenicidad en seres humanos”.

Las voces de los expertos
Pedro Mora, profesor en la Universidad Politécnica de Madrid y director técnico de Oficemen, ha señalado en un comunicado de la cementera que el ftalato “es una sustancia química manufacturada que se añade generalmente a los plásticos para hacerlos más flexibles”. En este sentido advierte que se encuentra en manteles, cortinas de baño, mangueras, ciertos juguetes, cables, esmaltes de uñas y adhesivos, entre otros.

Asimismo añade que ante tantos elementos de uso cotidiano que contienen ftalatos resulta “absolutamente aventurado y falto de rigor científico” relacionar unas emisiones estimadas de una fábrica cementera con el desarrollo de enfermedades. “Se vuelve a cometer el error de confundir un estudio ecológico con un estudio epidemiológico”, concluye.

Por su parte, Alejandro Josa, Catedrático en La Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) y director de CimentCatalá, señala que estas declaraciones se apoyan en una relación causa-efecto indirecta no válida. “No hay estudios fiables que demuestren hoy que exista una relación entre las emisiones de una fábrica de cementos y estas enfermedades”, considera.

Josa remarca que la fábrica de Montcada i Reixac sí cuenta con estudios específicos del CSIC y de la Universidad Rovira i Virgili que han demostrado que “no hay impacto de la fábrica en su entorno ni en la salud de los vecinos”. Por otra parte, recuerda que las estadísticas oficiales son también claras: “Los datos de salud en Montcada son similares a los del conjunto de Catalunya”.

Cáncer y ftalatos
Las polémicas declaraciones del catedrático granadido e investigador de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Nicolás Olea, se dieron en el marco de una conferencia organizada por la Plataforma Anti Incineració de Montcada y Reixac. En esta charla el experto advirtió de las “graves consecuencias para la salud” de los vecinos de la zona norte de Barcelona y de Montcada.

Concretamente, destacó que la elevada concentración de ftalatos o ésteres de ácido ftálico repercute en un aumento generalizado de los casos de cáncer de pulmón, así como de tumores gástricos en mujeres y de tumores pleurales y de vesícula biliar en hombres.

Batalla judicial
En paralelo a esta polémica, el portavoz de la Plataforma Anti Incineració de Montcada i Reixac, José Luís Conejero, recuerda que la validez del permiso ambiental de la planta se está aún dirimiendo en los juzgados. Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) anula la resolución de la dirección General de Calidad Ambiental del Departament de Medi Ambient del 29 de abril de 2008, que autorizaba a LaFarge ejecutar el proceso de valorización o enriquecimiento de determinadas sustancias. La empresa y la Generalitat presentaron un recurso en su contra que fue aceptado y están a la espera de que el Tribunal Supremo emita una sentencia.

Aunque los vecinos acusan a LaFarge de estar “incinerando sin disponer de los permisos oportunos”, la empresa asegura que la anulación de la licencia medioambiental del TSJC se basa en un “error administrativo” porque no se publicó la declaración de impacto medioambiental previamente a la resolución de la licencia, y con ello se impidió la participación pública.

Fuentes del departament de Territori i Sostenibilitat han asegurado que el permiso medioambiental de la empresa “está vigente” y que las sustancias que utiliza como combustible están “aprobadas por la Generalitat”. Asimismo advierten que la fábrica cumple con todas las inspecciones que periódicamente se llevan a cabo y con la normativa europea.

Reivindicación histórica
Los vecinos del barrio de Can Sant Joan de Montcada i Reixac llevan décadas luchando contra la actividad de esta compañía. Las protestas se intensificaron en el año 2006 cuando los afectados conocieron la noticia que la empresa había solicitado a la Generalitat permiso para valorarizar determinadas sustancias y obtener combustible. La licencia medioambiental concedida en 2008 por la Generalitat, que el TSJC anuló y que está pendiente de resolverse, ha ido incorporando modificaciones no sustanciales con el paso de los años. Hoy en día la empresa está autorizada a quemar residuos de ecoparque –lo que según los vecinos corresponde a basura y plásticos–, lodos de depuradora, lodos del proceso de lavado del café, harinas cárnicas, grasas, metal, biodiésel fuera de especificaciones y glicerinas, y residuos de madera y poda, entre otras sustancias.

“Estas sustancias no desaparecen cuando se incineran, sino que emiten partículas contaminantes como cocs, furanos y otras sustancias que son perjudiciales para la salud”, sostiene José Luís Conejero. El portavoz del colectivo acusa a la empresa de “comprar” al Ayuntamiento “a través de subvenciones” y lamenta que “se antepongan los intereses económicos de un gigante empresarial a la salud de las personas”.

Se da la circunstancia que durante 2013 LaFarge ha aportado “cerca de 10 millones de euros al desarrollo social y económico de la ciudad” no sólo a través de los salarios de sus 300 empleados directos, sino también mediante “patrocinios, convenios y donaciones a entidades locales”, según han confirmado fuentes de la compañía.

Por su parte, el Ayuntamiento de Montcada i Reixac ha pedido a la Generalitat que contraste los datos y las declaraciones de Nicolás Olea. Asimismo ha recordado que en septiembre de 2013, cuando el TSJC anuló la autorización ambiental de LaFarge, ya envió una carta a la Dirección General de Calidad Ambiental para pedir explicaciones sobre qué decisiones tenía previsto tomar para dar cumplimiento efectivo a esta decisión judicial.

La Plataforma se muestra crítica con la actitud de los representantes municipales y exige al Ayuntamiento “que se deje de tonterías, cumpla con sus promesas y cierre de una vez por todas la fábrica”, apunta Conejero.

El grupo francés de materiales de construcción Lafarge obtuvo en 2013 un beneficio neto de 601 millones de euros, un 65% más que en el ejercicio precedente a pesar del retroceso económico y la crisis del sector de la construcción.

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