CUANDO RESPIRAR PERJUDICA LA SALUD

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TRADUCIDO

Ariadna Cortés / Los vecinos de Montcada i Reixac llevan años intentando cerrar la cementera de la empresa Lafarge preocupados por los efectos para la salud que tiene la incineración de residuos, una actividad que la planta lleva a cabo desde 2006 paral • Paralelamente a la fabricación de cemento. De vez en cuando, su lucha llega a los medios de comunicación, como ocurrió hace apenas unos días cuando el catedrático de la Universidad de Granada e investigador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Nicolás Olea afirmó que las sustancias contaminantes que emite la cementera están “directamente relacionadas” con la aparición de cáncer en los vecinos de la zona.
En una charla celebrada en el espacio cultural Kursaal de Montcada, Olea explicó que los ftalatos que emite la planta de Lafarge están asociados a diferentes tipos de cáncer, como el de pulmón, el de pleura y el de vesícula biliar. “Y se sospecha que también podrían estar detrás del cáncer de colon y recto, pero aún no se ha podido demostrar”, añadió. Según el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes del Ministerio de Agricultura, la fábrica emitió 29 kilos de ftalatos en 2012, además de otras sustancias contaminantes como el mercurio.
Numerosas investigaciones apuntan en la misma dirección que Olea, entre ellas un estudio elaborado por el Instituto de Salud Carlos III que concluyó que la gente que vive en municipios cercanos a incineradoras y plantas de tratamiento de residuos peligrosos tienen un riesgo significativamente más elevado de morir de todos los tipos de cáncer, y más concretamente de padecer tumores en el estómago, el hígado, la pleura, los riñones y los ovarios.
En cuanto al área de afectación, diferentes estudios demuestran que las emisiones de las incineradoras perjudican la salud en un radio de al menos cinco kilómetros. Así, aparte de Moncada, la actividad de la cementera afecta La Llagosta, Santa Coloma de Gramenet, Cerdanyola del Vallès, Barberà del Vallès, Ripollet y algunos barrios de Barcelona.
La reacción de Lafarge
Aunque las afirmaciones del experto de la OMS no vienen de nuevo, han levantado bastante polvareda. El Ayuntamiento de Montcada i Reixac ha pedido explicaciones a la Generalitat y Lafarge apresuró a enviar un comunicado el mismo día de la conferencia para manifestar su “estupor” ante las afirmaciones del doctor Nicolás Olea.
La compañía afirma que estas declaraciones “generan un alarmismo injustificado e irresponsable”, y asegura que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) califica el ftalato de bis, el que emite la planta, como no clasificable en cuanto a carcinogenicidad en seres humanos. La compañía, además, recuerda que dispone de estudios del CSIC y de la Universidad Rovira i Virgili que demuestran que no hay impacto de la fábrica en su entorno ni en la salud de los vecinos.
Una batalla eterna
A pesar de la rotundidad de Lafarge, cabe recordar que en septiembre del año pasado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) anula • lar la autorización medioambiental que la Dirección General de Calidad Ambiental de la Generalitat otorgó en 2008 a la compañía. Tanto la empresa como la Generalitat presentaron recurso y este aún no se ha resuelto. “Estamos esperando que la Audiencia Nacional se pronuncie”, explica el portavoz de Plataforma Antiincineración de Montcada i Reixac, José Luis Conejero.
Recientemente, además, el Juzgado de Instrucción número 2 de Cerdanyola del Vallès ha reabierto el proceso contra Lafarge por contaminación acústica a petición de la Audiencia Provincial. En febrero de 2013 el magistrado que instruye el caso desestimó la querella presentada por la Asociación de Vecinos de Can Sant Joan ante la Fiscalía de Medio Ambiente, pero el col • lectivo vecinal presentó recurso.
El Ayuntamiento, al margen
Los vecinos reprochan al gobierno municipal que no les apoye en su lucha. Desde el consistorio, se escudan en la falta de competencias, pero la Plataforma Antiincineración destaca que tienen “en materia de olores y de ruido” y los acusa de mirar “hacia otro lado”, en palabras de Conejero, que apunta el dinero que la empresa deja en la ciudad como posible causa de la actitud del Ayuntamiento.
Tal y como explican fuentes de Lafarge, la compañía “aporta anualmente cerca de 10 millones de euros al desarrollo social y económico de Montcada y su entorno, no sólo a través de pagos de impuestos y salarios, sino también mediante donaciones, patrocinios y convenios con diversas entidades “.
Sin embargo, los vecinos no desisten. Así, el próximo fin de semana algunos representantes de la plataforma viajarán a Italia para asistir a un encuentro internacional de entidades contrarias a la incineración de residuos.

El Ecoparque-2: un modelo de gestión de residuos cuestionado
Los habitantes de Montcada i Reixac y de otros municipios de la zona también están en pie de guerra contra el Ecoparque-2, una planta de selección y tratamiento de residuos ubicada en Montcada que funciona desde 2004. “Los ecoparques no reciclan los residuos sino que se limitan a prepararlos para llevarlos a las plantas de tratamiento final, los vertederos oa las incineradoras “, explica Mercè Girona, del Centro de Ecología y Proyectos Alternativos (CEPA). El CEPA y las demás entidades que piden su cierre defienden que la actividad de los ecoparques no es eficiente y que, además, “contamina el medio ambiente y genera malos olores”.

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