INICIEMOS UN PROYECTO DE RESIDUOS CERO EN MADRID

La gestión de residuos urbanos en Madrid se realiza mediante procesos que permiten obtener el máximo beneficio económico a las empresas privadas implicadas. No se cumple la legislación vigente (Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados) puesto que se realizan procesos que emiten sustancias peligrosas para la salud de las personas y el medio ambiente. Los residuos de Madrid capital y Arganda del Rey (cerca de un millón trescientas mil toneladas/año) se tratan conjuntamente en el complejo de Valdemingómez donde existen 3 plantas de separación, tres vertederos (uno de ellos en fase de desgasificación), una incineradora de residuos para producir energía eléctrica, una planta para compostaje, dos plantas de biometanización y una incineradora de gas de vertedero y de biometanización para producir energía eléctrica.

La jerarquía de residuos incluida en la Ley mencionada establece que se deben gestionar los residuos con el siguiente orden de más a menos prioridad: reducir, reutilizar, reciclar, valorizar energéticamente (si está justificado para conseguir un mejor resultado medioambiental global) y eliminar en vertedero.

Sin embargo, en Valdemingómez la jerarquía no se tiene en cuenta. Las dos opciones prioritarias (reducir y reutilizar) se ignoran. En cuanto a las otras, se recicla un 25 % de los residuos, se incinera un 20 % y se deposita en vertedero el otro 50 %. Las cifras de reciclado que aporta la Dirección General de Valdemingómez en su memoria anual de 2012 no son convincentes porque una buena parte de la materia orgánica se utiliza para biometanización en lugar de para compostaje, y las tortas resultantes no se compostan.

De las cerca de doscientas cincuenta mil toneladas de residuos que se incineran al año unas sesenta mil son plásticos y la incineración de estos emite sustancias altamente tóxicas que en su mayor parte no se controlan, por ejemplo butadieno, benceno, benzopireno, naftaleno, fenantreno, estireno, tolueno, ftalatos, metales pesados, cianida de hidrógeno, isocianatos, bisfenol, dioxinas bromadas, hidrógeno bromado, dioxinas cloradas, etc.

Por ser una instalación ya existente en el momento de tramitación de las autorizaciones ambientales integradas, la Comunidad de Madrid no exigió a la planta de incineración de residuos de Las Lomas situada en Valdemingómez una evaluación de impacto ambiental, a pesar de que incineran 8 veces más residuos (casi 800 toneladas/día) que los que en la Ley de Impacto Ambiental de la Comunidad de Madrid figuran como límite (100 toneladas/día) para que sea obligatoria una evaluación de impacto ambiental por el procedimiento ordinario.

Estos hechos causan alarma, ya que de construirse hoy en día la incineradora de residuos sería exigida la evaluación de impacto ambiental. La falta de esta evaluación pone de relieve que no se ha realizado un estudio para identificar las sustancias que se emiten y consecuentemente no existen medidas específicas de control de esas sustancias que garanticen la seguridad de las personas y del medio ambiente.

Por otra parte en Valdemingómez no se ha realizado una evaluación de las repercusiones ambientales teniendo en cuenta por un lado la acumulación con otros proyectos y por otro que se trata de un área con gran densidad demográfica (este requerimiento lo establece la Directiva 97/11/CE del Consejo de 3 de marzo de 1997).

La Comunidad de Madrid considera que el complejo de Valdemingómez está constituido por varias instalaciones pero en realidad es una única instalación ya que todas las plantas que lo componen se encuentran muy próximas y realizan actividades relacionadas entre sí (el concepto de instalación lo explica así la Ley 16/2002 de prevención y control integrados de la contaminación en el apartado de definiciones). Bajo su criterio, la Comunidad de Madrid otorga a cada planta una autorización separada, por tanto las emisiones permitidas a todas las plantas, sumadas, superan ampliamente las que se permitirían si fuera considerada como una única instalación. Este exceso de emisiones peligrosas concentradas en una zona concreta representa una situación grave.

Después del otorgamiento de la Autorización Ambiental Integrada a la planta de incineración de Las Lomas el 27 de agosto de 2008, se han realizado en el Complejo de Valdemingómez cambios en la planta de Las Lomas que probablemente han vulnerado la Ley 2/2002 de evaluación ambiental de la Comunidad de Madrid.

Uno de estos cambios es la incorporación a los procesos de incineración de 18 nuevos tipos de residuos para lo cual la Comunidad de Madrid ha elaborado una nueva resolución, modificando la autorización ambiental integrada del 2008, con fecha 31 de marzo de 2011.

Debido al incremento de las emisiones a la atmósfera que producen estos nuevos residuos la Comunidad de Madrid tenía la obligación de haber hecho un estudio caso por caso para decidir si el cambio aludido debía o no debía haberse sometido a un procedimiento ambiental (Ley 2/2002 Artículos 1 y 4) pero dicho estudio no ha sido realizado.

Otro ejemplo también en 2011, la materia orgánica separada en la planta de Las Lomas en lugar de a compostaje se destina a las plantas de biometanización de La Paloma y Las Dehesas, con lo cual se acumula más actividad en estas plantas, que se encuentran en el mismo entorno ecológico.

Este cambio, es decir una producción mucho mayor de gas de biometanización, debería haber implicado su sometimiento al procedimiento ambiental que hubiera determinado el órgano ambiental de la Comunidad de Madrid (Ley 2/2002, Artículo 9), sin embargo se ha hecho al margen de cualquier procedimiento ambiental. En cascada, la mayor producción de gas de biometanización produce un efecto acumulativo en la actividad de la planta de incineración de gas de biometanización de La Galiana que también se sitúa en la proximidad. Este otro cambio tampoco se ha sometido a un procedimiento ambiental.

Se puede destacar también la situación en el complejo de Valdemingómez de fraccionamiento de proyectos o actividades de naturaleza análoga realizados en el mismo espacio físico, por uno o varios promotores. Existen 3 plantas de clasificación (Las Dehesas, Las Lomas y La Paloma) y dos plantas de biometanización (La Paloma y Las Dehesas).

Lo que dice la Ley 2/2002 de evaluación ambiental de la Comunidad de Madrid en su Artículo 10 es que el fraccionamiento, no impedirá su sometimiento a los procedimientos ambientales regulados en esta Ley, aun cuando dicho sometimiento venga exigido a partir de determinados umbrales, a cuyos efectos se acumularán las magnitudes o dimensiones de cada una de las fracciones del proyecto o actividad. Sin embargo en Valdemingómez no se acumulan las magnitudes de las actividades en los procedimientos ambientales. Otro aspecto de preocupación es que la Comunidad de Madrid esté tramitando actualmente la autorización ambiental integrada de la planta de La Paloma de biometanización toda vez que la actividad ya viene realizándose desde el 2010.

Además hay otros aspectos para analizar: Por un lado la actividad de esta planta no es una prioridad ya que la materia orgánica se debe dedicar a compostaje aerobio. Por otro lado, se produce gas de biometanización y se incinera para producir energía eléctrica lo que tiene un resultado medioambiental global muy negativo debido a las emisiones peligrosas de los procesos de biometanización e incineración.

Una opción alternativa sería depurarlo para su incorporación a la red gasista pero no es este el objetivo de la planta, ya que de los 19 millones de metros cúbicos normales de gas de biometanización que se producen en Valdemingómez cada año solo se depura un millón para incorporarlo a la red gasista. Madrid capital apenas sufre los efectos de la gestión del complejo de Valdemingómez que se encuentra situado en la zona sur. En esta zona el 30 % del tiempo anual son calmas de modo que las emisiones afectan principalmente al entorno inmediato (radio de 4-5 km), es decir a la Cañada Real y al ensanche de Vallecas. También afectan a Rivas Vaciamadrid puesto que durante un 25 % del tiempo anual los vientos soplan hacia el noreste, a Perales del Río, Getafe y Pinto debido a que durante un 17 % del tiempo anual el viento sopla hacia el suroeste, y a Vallecas debido a que durante casi un 9 % del tiempo anual el viento sopla hacia el norte.

Existe bastante bibliografía a nivel internacional sobre la toxicidad de las emisiones de los vertederos y de la incineración de residuos.

https://fernandopalacioseco.wordpress.com/category/estudios-informes-y-articulos/cancer-por-incineradoras-y-otras-fuentes-de-polucion/

Por efecto de las primeras se han descrito patologías como bajo peso de los niños al nacer, niños nacidos muertos, anomalías congénitas, cáncer de vejiga y otros tipos de cáncer incluido el de cerebro e hígado, defectos del tubo neural, defectos cardíacos y defectos vasculares.

https://fernandopalacioseco.wordpress.com/category/estudios-informes-y-articulos/cancer-infantil-por-efecto-de-las-incineradoras/

En cuanto a los efectos de las segundas destacan los resultados de un estudio realizado en España por investigadores del Instituto de Salud Carlos III que pone de relieve que en un radio de 5 km alrededor de incineradoras e instalaciones para la recuperación o eliminación de residuos peligrosos se ha producido mortalidad en exceso por cáncer en el total de la población (1,06), siendo esta cifra más alta en la población residente en la vecindad de las incineradoras (1,09). El estudio revela un exceso de tumores de pleura (1,71), estómago (1,18), hígado (1,18), riñón (1,14), ovario (1,14), pulmón (1,10), leucemia (1,10), colon-recto (1,08) y vejiga (1,08).

https://fernandopalacioseco.wordpress.com/2015/02/27/relacion-entre-cancer-y-cementeras-por-la-carlos-iii/

También son relevantes los estudios realizados en Inglaterra sobre patologías producidas en la proximidad de incineradoras y otras fuentes de emisiones, que establecen que los niños con dirección de nacimiento y fallecimiento a menos de 5 km de las fuentes de emisiones tuvieron un riesgo dos veces más alto de contraer cáncer infantil que los niños cuyas familias vivían alejadas de las fuentes de emisiones. Los estudios realizados en Inglaterra señalan al butadieno, que se produce por incineración del polietileno y las gomas, como precursor del cáncer infantil.

https://fernandopalacioseco.wordpress.com/2013/06/03/knox-y-gilman-1998-bis-migration-patterns-of-children-with-cancer/

https://fernandopalacioseco.wordpress.com/2013/06/03/knox-y-gilman-1996-spatial-clustering-of-childhood-cancers/

La situación actual es lamentable, pero por fin se ve luz al final del túnel. Después de años de espera, durante los cuales algunas ciudades europeas pioneras han puesto en marcha proyectos municipales de residuos cero (Capannori, Argentona, Vrhnika).

https://fernandopalacioseco.wordpress.com/2014/12/02/la-historia-de-capannori/

https://fernandopalacioseco.wordpress.com/2014/12/05/la-historia-de-argentona/

https://fernandopalacioseco.wordpress.com/2014/12/08/vrhnika-pioneros-eslovenos/

La Comisión Europea ha remitido recientemente (en julio de 2014) al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones un comunicado que recoge las bases para el desarrollo de un programa de residuos cero para Europa dentro de la economía circular. Según la Comisión Europea una economía circular mantiene el valor añadido de los productos el mayor tiempo posible y excluye los residuos. Funciona reteniendo los recursos en la economía cuando un producto ha llegado al final de su vida, de modo que puedan continuar utilizándose con provecho una y otra vez para crear más valor.

https://fernandopalacioseco.wordpress.com/2015/07/20/programa-de-residuos-cero-para-europa/

La Comisión Europea pone freno a la gestión de los residuos basada en la economía lineal que se fundamenta en la hipótesis de la abundancia, disponibilidad, facilidad de obtención y eliminación barata de los recursos, ya que cada vez es más evidente que esta actitud amenaza la competitividad de Europa. La Comisión Europea indica que una economía circular «diseña» residuos e incluye la innovación en toda la cadena de valor, en lugar de basarse solamente en soluciones adoptadas al final de la vida útil de un producto. He aquí algunos ejemplos de lo dicho: – reducción de la cantidad de materiales necesarios para la prestación de un servicio concreto (aligeramiento del peso); – alargamiento de la vida útil de los productos (durabilidad); – reducción del consumo de energía y de materiales en las fases de producción y de uso (eficiencia); – reducción del uso de materiales peligrosos o difíciles de reciclar en productos y procesos de producción (sustitución); – creación de mercados para materias primas secundarias (recicladas) (basados en normas, en la contratación pública, etc.); – diseño de productos que sean más fáciles de mantener, reparar, actualizar, reelaborar o reciclar (diseño ecológico); – desarrollo a este respecto de los servicios necesarios para los consumidores (servicios de mantenimiento y reparación, etc); – incentivación y apoyo de la reducción de residuos y de la separación de alta calidad por parte de los consumidores; – incentivación de los sistemas de separación y recogida que reduzcan al mínimo los costes de reciclado y reutilización; – facilitación de la agrupación de actividades para impedir que los subproductos se conviertan en residuos (simbiosis industrial); y – estímulo de la oferta a los consumidores de una gama de opciones mejor y más amplia a través de servicios de alquiler, de préstamo o de uso compartido como alternativa a la propiedad de los productos, al mismo tiempo que se salvaguardan sus intereses (en lo que respecta a los costes, a la protección, a la información, a las cláusulas contractuales, a los aspectos de seguro, etc.).

https://fernandopalacioseco.wordpress.com/2015/11/24/iniciativa-de-la-comunidad-europea-de-empleo-verde/

Para impulsar las ventajas económicas, sociales y medioambientales de una mejor gestión de los residuos municipales, la Comisión Europea ha propuesto: – impulsar la reutilización y reciclado de los residuos municipales de forma que para 2030 se llegue al 70 %; – aumentar para 2030 la tasa de reciclado de los residuos de envases hasta el 80 %, fijándose como objetivos intermedios el 60 % para 2020 y el 70 % para 2025, adoptándose además objetivos para materiales específicos; – prohibir para 2025 el depósito en vertederos de los plásticos, metales, papel y cartón reciclables y de los residuos biodegradables; los Estados miembros se esforzarán por eliminar la práctica totalidad de los depósitos en vertederos para 2030; – continuar fomentando el desarrollo de mercados de materias primas secundarias de alta calidad, incluida la evaluación del valor añadido de los criterios de final del vertido para determinados materiales; y – aclarar el método de cálculo de materiales reciclados para garantizar un nivel elevado de reciclado de alta calidad. Europa ha hecho importantes progresos en la conversión de los residuos en un recurso y en la promoción de formas sostenibles de gestión de los mismos, como el reciclado.

Sin embargo, las actuaciones varían considerablemente entre unos Estados miembros y otros. Seis Estados miembros han eliminado ya eficazmente el depósito en vertederos de los residuos municipales, reduciéndolo desde el 90% a menos del 5 % en los últimos 20 años y alcanzando tasas de reciclado del 85 % en determinadas regiones. En otros Estados miembros sigue depositándose en vertederos más del 90% de los residuos y se recicla menos del 5 %. Muchas regiones españolas se encuentran en esta última situación. Sin ir más lejos es lo que ocurre en las Mancomunidades del Este, del Sur y del Norte de Madrid. En Valdemingómez como hemos visto se recicla en torno al 20 % cifra que también es muy baja. Gran parte del problema reside en la ineficacia de las Administraciones Autonómicas y Locales para abordar los temas de gestión de residuos.

Por poner un ejemplo, los programas de prevención (reducción) que son la base de los programas de residuos cero tenían que haber sido elaborados por las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos antes de diciembre de 2013 y no lo han hecho (Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados, Artículo 12 (4 y 5) y Artículo 15). Sin participación de las grandes Administraciones es más difícil desarrollar un proyecto completo de residuos cero, sin embargo a través de la participación ciudadana y la colaboración municipal se pueden iniciar de manera humilde estos proyectos.

Por ejemplo, con una buena separación en los hogares y una buena recogida domiciliaria o traslado al punto limpio se puede reciclar mucho más y mejor. La materia orgánica se puede utilizar para compostaje doméstico o de grupos de vecinos. Con máquinas de compostaje o instalaciones se puede hacer para comunidades o municipios. Es posible abrir centros de reutilización para recogida de ropa, electrodomésticos, mobiliario, que se puede reparar si es necesario para su venta a precios asequibles. Esto puede dar lugar a actividades más especializadas de reparación de muebles, tapicería, costura, electrodomésticos. Se puede instalar en los municipios tiendas de venta a granel sin perder la trazabilidad y los ingredientes de los productos, tiendas de pañales reutilizables, estaciones de recarga autoservicio para el suministro de leche. También se puede hacer una campaña de consumo de agua del grifo en lugar de mineral embotellada, de supresión de cubiertos y platos desechables, distribución de bolsas de tela, recogida de tapones de corcho, etc. Se puede iniciar la recogida domiciliaria o traslado a los puntos limpios de botellas y duquesas de cristal enteras para que pequeñas empresas inicien negocios de limpieza, clasificación y retorno de envases a distribuidores y empresas. Las tintas y pegamentos de las etiquetas deben ser ecológicos y los pegamentos solubles al agua como la goma arábiga.

Las prácticas citadas pueden reducir en gran medida los envases y materiales que desechamos y ahorrar una gran cantidad de energía que se emplea para fundir el vidrio. La cuestión principal es empezar ya en todas partes pues las instrucciones europeas básicas sobre residuos cero, las estrategias de residuos cero de otros países y la experiencia de proyectos piloto ya se encuentran disponibles. Sin embargo hay un inconveniente y es que la conciencia social en Madrid es aun escasa, de otro modo no se puede explicar que los vecinos de Madrid no muestren repulsa y no actúen ante los hechos que vienen ocurriendo año tras año, que los vecinos de Cañada Real, Rivas Vaciamadrid, Perales del Río y ensanche de Vallecas, principalmente, sufran los efectos de las emisiones de la incineración de los residuos de Madrid capital que se tratan en el complejo de Valdemingómez.

Fdo.

Fernando Palacios

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